Hacer más y pensar menos

Últimamente ando un poco obsesionada con llevar mis ideas a cabo. No es que tenga muchas ni muy buenas, pero he observado que la clave de las personas a las que admiro es que ponen en marcha los proyectos en los que creen.

Si hubiera desarrollado un cuarto de las ideas que se me han ocurrido, ahora mismo tendría la patente del plato especial para espaguetis, viviría en una casa construida con mis propias manos y habría montado una cafetería-tienda de segunda mano-librería, entre otras cosas extraordinarias.

En el fondo, este blog no es más que el reflejo de esta reciente fijación mía por hacer un poco más y pensar un poco menos. Aún no sé exactamente qué te vas a encontrar por aquí. Una de las cosas que más me detienen a la hora de desarrollar las ideas es querer que sean perfectas, lo cual es absurdo, porque no hay nada más imperfecto que algo que existe. Crear requiere aceptar cierto grado de imperfección, así que por fin me lanzo a escribir este blog que sin duda tendrá muchos defectos.

Para hacerte una idea de quién soy, puedes empezar por conocerme un poco mejor aquí.

Done is better than perfect

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