Una caña con José Ovejero

José Ovejero es un escritor polifacético. Ha publicado novelas, libros de cuentos, poesía, teatro, libros de viajes y ensayos, por los que ha recibido numerosos premios. El año pasado, sin ir más lejos, recibió el prestigioso Alfaguara de novela por su obra La invención del amor, una historia que habla de la soledad, el engaño y claro… el amor.

Además de ser escritor, disfruta enseñando a otros a escribir. Yo misma tuve la suerte de ser su alumna en la Escuela de Escritores, un privilegio de esos que no ocurren a menudo. Con la excusa de conocernos (el curso en cuestión era a distancia), le propuse quedar a tomar una caña en mi última visita a Madrid. Me hizo un hueco en su agenda y nos citamos en la librería y enoteca Tipos Infames, pero estaba cerrada y acabamos en La Bicicleta, una cafetería con carácter neoyorquino a pocos metros de la anterior, en pleno corazón de Malasaña.

Hablamos de la gira que ha estado dando por Sudamérica, del curso de escritura, de blogs y de literatura en general. Después de nuestra charla tuve que sacar mi libreta en mitad de la calle y apuntar algunas de sus reflexiones; la memoria me falla constantemente y no quería que lo hiciera esta vez. Aquí van algunos de sus consejos (aunque no puedo parafrasear) sobre la tarea de escribir una novela:

  • Partir de un tema determinado para escribir una novela puede hacer que nuestros personajes se conviertan en marionetas al servicio de nuestro tratado. Es preferible tirar de una idea argumental y escribir sin brújula hasta que llegue un momento en el que la historia no dé más de sí o no se sostenga. Es ahí cuando entra en juego el trabajo de estructuración.
  • No debemos eliminar nada durante la escritura de una novela. El subconsciente trabaja mientras escribimos y puede que determinado pasaje sólo cobre sentido al final del proceso.
  • Una buena forma de construir personajes interesantes puede ser dotándoles de aspectos que a nosotros mismos nos incomodan o nos chirrían. Construyendo personajes con elementos autobiográficos corremos el riesgo de no saber diferenciar nuestra voz de la del personaje.
  • Como escritor nunca se pierde la inseguridad, pero una novela no puede tenerlo todo y en algún momento tenemos que conformarnos con el resultado.

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Yo desde luego estoy muy lejos de poder conformarme con el resultado de la mía, así que seguiré a pies juntillas estos y otros consejos literarios, y sobre todo ¡no desistiré!, porque así me lo propuse en el primer post de este blog.

Gracias José, por tu generosidad.